El aprendizaje e integración del proceso de lectoescritura y cálculo forman parte de los primeros años de la educación formal.

Es normal que cada niñ@ tenga su ritmo de aprendizaje y de desarrollo, y esto en gran parte se ve relacionado con la estimulación que ha recibido o bien por su propio proceso neurológico, las condiciones de su nacimiento e incluso por la herencia genética que posee.

En países de habla hispana, la estadística muestra que entre un 5 y un 8% de los niños escolares presentarán problemas de Dislexia, pero ¿qué es y como se muestra un problema de Dislexia?

En 2011 la Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias publicó un artículo dedicado a la Dislexia, en él se confirma que la dislexia es un trastorno complejo cuya génesis es multifactorial y toma diferentes formas, entre las que destacan las dificultades fonológicas.

Queda claro también que resulta de un desarrollo alterado y tiene un componente genético, lo que hace muy probable la trasmisión hereditaria.

En general podríamos decir que los déficits más frecuentes en un niñ@ disléxic@ son los siguientes:

Dificultades de Lectura:

  • Lectura lenta.
  • Inicio lento, largos periodos de titubeos.
  • Pérdida del lugar dónde se está leyendo.
  • Omisión, remplazo, inversión o adición de una palabra o parte de una palabra
  • Fraseo incorrecto.
  • Cambio de palabras en las oraciones o de letras en las palabras.

Errores Ortográficos:

  • Errores en el sonido (fonológicos).
  • Correspondencia letra-sonido insegura e inestable.
  • Errores en la secuenciación (intercambio de letras en las palabras).
  • Omisión de letras o partes de palabras.
  • Inserción de letras incorrectas o partes de palabras.
  • Inversión de letras en las palabras (b-d, p-q).
  • Errores en el manejo de las reglas de ortografía incluyendo el uso de mayúsculas.
  • Dificultades para memorizar.
  • Inconsistencia en los errores.

En función de la edad, las manifestaciones de la Dislexia serán diferentes, aclarando que un diagnóstico definitivo no puede establecerse hasta que un niñ@ no haya adquirido los mecanismos madurativos que le permitirán leer, sin embargo, antes de los seis años pueden aparecer factores de riesgo. Hasta el momento no es posible definir cuáles son los marcadores definitivos que presentará el futuro disléxic@, ya que l@s niñ@s con lectura deficiente se bifurcan en dos grupos: uno formado por aquellos que terminan compensando las dificultades lectoras y otro que está constituido por los que finalmente se convertirán en disléxicos.

Sin embargo, la presencia de una deficiente conciencia fonológica siempre debe ser considerada como el principal factor de riesgo del futuro disléxico antes de los seis años, junto con otros factores, tales como problemas atencionales, déficits perceptuales y sensoriomotores.

Es importante destacar que no existe un error que determine la Dislexia, los errores varían entre individuos, por lo tanto, cada persona con dislexia es diferente.

Hasta hoy, a pesar de los avances científicos no hay cura para la Dislexia, aunque es verdad que la intervención terapéutica contribuye a mejorar el rendimiento de los niños, considerando que mientras más pronto se haga, mejores serán los resultados.

Los estudios muestran que iniciar el trabajo terapéutico antes de que los niños cursen 4º año de primaria favorece de manera importante a l@s pequeñ@s que presentan esta alteración.

El tratamiento de la Dislexia consiste en la utilización de estrategias compensatorias facilitadas por la plasticidad cerebral infantil, lo que permitiría compensar los déficits lectores.

El desarrollo de tales estrategias se lleva a cabo a través de programas de estimulación confeccionados de manera personalizada, ya que debe tomarse en cuenta cuidadosamente el momento de desarrollo, las características individuales y por supuesto las manifestaciones que muestra la alteración.

El trabajo terapéutico en niños que presentan esta alteración debe incluir una serie de actividades destinadas a la estimulación de los diversos problemas cognitivos tales como la atención, lenguaje, las funciones ejecutivas y ejercicios de procesamiento visoespacial, basados en la plasticidad cerebral, asumiendo igualmente que la atención al bienestar emocional no debe descuidarse de ninguna manera, ya que est@s niñ@s normalmente sufren además inseguridad y baja autoestima, lo que conlleva problemas de relación social, timidez, alteración, mal humor, etc. provocados por los deficientes resultados de sus esfuerzos en el aula.

 

Referencias bibliográficas: 

Preilowski y Matute 2011 Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias.

Portellano J. A. Neuropsicología Infantil, editorial Síntesis.

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